La interrupción del suministro de fertilizantes por el estrecho de Ormuz elevó la preocupación por una posible crisis alimentaria mundial, pero nuevos proveedores lograron cubrir gran parte del déficit.
Las importaciones de urea desde países vinculados a esa ruta cayeron 85%, mientras que las importaciones globales disminuyeron apenas 6%, gracias al aumento de exportaciones de países como Egipto y Nigeria.
Sin embargo, el problema no ha desaparecido: el costo promedio de la urea aumentó 70% durante el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior.
Especialistas advierten que, aunque el comercio internacional evitó una crisis inmediata, los altos precios del nitrógeno, fosfato y potasio podrían encarecer la producción agrícola y afectar los rendimientos, especialmente en países en desarrollo.








Leave a Reply